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En el 2000, cuando estudiaba la Especialización en Contribuciones, tuve un maestro que era abogado constitucionalista y citó este refrán diciéndonos: “el Poder Judicial falla a favor del Estado cuando ve amenazada la subsistencia del Estado y, por lo tanto, su propia existencia”, nos contaba que a fines de los 90’s algunos abogados impugnaron la existencia del SAT argumentando, con razón jurídica, que la recaudación correspondía al Estado y el SAT, por su constitución inicial, era "del Estado" y no "el Estado" los argumentos jurídicos eran sólidos y los vicios constitucionales en los que la Secretaria de Hacienda incurría en el decreto que daba origen al SAT dejaban al Ejecutivo en franca posición de desventaja, el maestro nos dijo: “¿se imaginan que hubiera pasado si la Corte declaraba inconstitucional la existencia del ente recaudador del Estado?”. Hoy podemos constatar como la conducta del Poder Judicial afirma que "el alacrán no se pica con su propia cola" al resolver amparos masivos contra el IETU o el Impuesto al Activo de manera sesgada. Existe una iniciativa del Ejecutivo que está aprobada por los diputados y detenida por el senado que busca acabar con los amparos en materia fiscal al decretar reglas que dan toda la ventaja al Gobierno para vencer a los particulares.
Estamos en una época de autoridades fiscales que han visto crecer sus atribuciones para recaudar a como de lugar. Las ultimas estadísticas indican que el fisco mexicano gana un 56% de los juicios contra los particulares, yo me pregunto cómo es que no están ganando más cuando se han modificado las leyes para que la pelea sea dispareja, y no solo por la diferencia de tamaños entre los contendientes, sino porque el particular ahora pelea atado de manos y en la otra esquina la autoridad lucha armada hasta los dientes.
Las empresas que consolidan fiscalmente recibieron un golpe brutal con la reforma de este año, la Ley del ISR les permitía diferir una parte del impuesto mientras siguieran en ese régimen, esto no era una coducta tramposa ni evasora, era una opción legal. Sin embargo la modificación les obliga a pagar en corto tiempo el impuesto diferido, ya empezaron los amparos contra esa reforma, solo nos queda esperar que reciban un juicio justo.
El mayor grado de perversidad es usar las leyes para la injusticia, dijo Rousseau, si todas las mentes que están pensando desde el Gobierno en como exprimir a los contribuyentes estuvieran buscando una forma de acabar con el crimen organizado seguramente mejoraría el índice de seguridad y de justicia que tanta falta le hace a nuestra vapuleada Patria.
Gustavo Rosas Goiz
Subdirector de Operación
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